La educación no es para el futuro

Hoy hablaremos sobre la educación, no como preparación para el futuro, sino como una herramienta para el presente.

Muchos líderes enfrentan retos inesperados, como la inteligencia artificial desplazando empleos, la colaboración intergeneracional o la gestión de equipos remotos. Cuando nos encontramos con problemas nuevos, recurrimos a información en línea, pero la mayoría de las veces es superficial y genérica. Los desafíos estratégicos requieren más que respuestas rápidas: necesitan aprendizaje continuo y práctico.

Históricamente, la educación se ha enfocado en prepararnos para un futuro incierto, pero muchas problemáticas que antes veíamos como futuras ya están aquí y no recibimos la preparación adecuada. Es momento de cambiar el enfoque: la educación debe ser un recurso constante y accesible para enfrentar los retos del presente.

El problema radica en que los programas de formación son monolíticos y genéricos, lo que reduce su impacto. Las empresas siguen modas en capacitación sin adaptarlas a sus verdaderas necesidades. Además, la educación tradicional es demasiado teórica y formal, cuando debería ser práctica, flexible y personalizada.

Para transformar la educación en una herramienta efectiva, debe cumplir tres principios clave:

  1. Modularidad: En lugar de programas genéricos, se deben ofrecer módulos específicos adaptados a cada líder.

  2. Practicidad: El aprendizaje debe ser 80% práctico y 20% teórico, con herramientas aplicables de inmediato.

  3. Disponibilidad: La información debe estar accesible cuando se necesite, con recursos digitales, coaching on-demand y acompañamiento constante.

El aprendizaje debe personalizarse según cuatro factores:

  • Industria y mercado: Dependiendo del sector y su evolución, los líderes necesitan habilidades específicas.

  • Cambios globales: La tecnología, economía y tendencias sociales influyen en las competencias requeridas.

  • Requerimientos del puesto: Cada rol tiene habilidades clave que deben priorizarse según su impacto.

  • Desempeño individual: Evaluar qué tan bien se está aplicando el conocimiento en la práctica.

La educación no debe ser una carga adicional, sino un acompañamiento estratégico que facilite el crecimiento de los líderes y las organizaciones. El futuro del aprendizaje está en su personalización y aplicabilidad.

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